sábado, 4 de diciembre de 2010

AYYYYYYYYYYYYY...........


Ayyyyy, qué dolor.
Hay dolores causados por penas muy profundas, dolores que nunca terminan, que siempre estarán presentes, unas veces más intensos que otras, pero que están ahí, ya como parte de tu propio ser, una herida abierta, que no sanará jamás.
Hay otros, causados por ejemplo, por la extracción de una muela del juicio.....por qué se les llamará así? De seguro tiene su explicación...
A mis alumnos les hice la broma, me van a anestesiar y a sacar la muela del juicio, que en sueco, coincidentalmente también se les llama así : visdomständer, así que el lunes vendré menos sabia, o más loca, menos juiciosa..... les dije. Se ríen, por ser buenos conmigo.
Dicho y hecho. Uno de mis ángeles, me llevó al consultorio. A todo el que me ayuda, le llamo ahora mi ángel, así engaño un poco a los religiosos, entre ellos a muchos de mis alumnos que se choquean cuando oyen que no soy religiosa ni voy a la iglesia...
Mi ángel me llevó hasta el consultorio clínico y me recogió..... sé que a ese ángel le gusta el chocolate y le regalé una caja, como muestra de mi agradecimiento...se merece mucho más.
El doctor, me dio pastillas para el dolor y me dijo que hoy se me iba a hinchar, como una pelota de tenis....Menos mal que me advirtió y que exageró, está como una bola de ping-pong.
Lo peor es el dolor, es constante. Anoche llegó otro ángel de visita, con más pastillas y con la intención de volver hoy para hacerme una sopa.....Pobre, no creo que sea muy buena idea. No se puede casi ni abrir la boca del dolor, cuando a uno le sacan una de esas muelas. Antes de acostarme, me tomé una de las fuertes, logré dormir varias horas. Al amanecer, me despertó el dolor, pero me acosté demasiado tarde y quería descansar más. Qué hacer. No quería levantarme a tomar las pastillas porque me despertaría del todo y además no es bueno tomarlas con el estómago vacío. Decidí tratar de dormir más. Buena decisión, lo logré.
Ahora, acabo de desayunar....yogur con algo de cereal.....media hora para hacerlo, tomé la pastilla. Ya hizo efecto...ya no lo siento tanto.
Dicen que el dolor es algo síquico, que se puede dominar...Lo he tratado...
Qué va! Cada vez que siento el mínimo dolor físico pienso en los soldados, qué bárbaros....yo jamás hubiera sido soldado, yo hubiera desertado.
Me acordé de esta canción (Ay qué laureles...) que mami cantaba cuando yo era niña. Esta versión, es de una cantante estadounidense, con raíces alemanas y mexicanas. Su bisabuela era mexicana y toda su familia habla español. La de aquí abajo, la canta con su sobrina de 17 años y también me gusta. Me encanta la música mexicana!

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